“Arquitectos de nuestro propio destino” por azar o por decisión

“Arquitectos de nuestro propio destino” por azar o por decisión

“Somos los arquitectos de nuestro propio destino”,

Albert Einstein

Por Larissa González Medina

En su libro, “Principios para el éxito”, Ray Dalio da a conocer el proceso que le funcionó para alcanzar el éxito y sugiere que, como librepensadores, lo consideremos y enriquezcamos con nuestros propios valores; así podremos cumplir conscientemente con la máxima: “Somos los arquitectos de nuestro propio destino”.

El autor revela los elementos que han sido clave para él “para enfrentar todo lo que hacemos” y para alcanzar el éxito:

  • Lidiar más con las cosas que ignora, que con las que sabe
  • Pensar, por sí mismo, en lo que es la verdad del mundo y su funcionamiento
  • Decidir por uno mismo y tener la valentía de buscar lo que se quiere en la vida
  • Aceptar la “realidad verdadera” (como la denomina Dalio) y asumir que es así y no como quisiéramos que fuera porque ello permitirá actuar con mucha más certeza
  • Elegir el camino que se quiere andar, para lo cual plantea una ecuación a seguir para poner cimientos a los sueños en la realidad, en la que hay que tener determinación para alcanzar el éxito:

sueños + realidad + determinación = una vida exitosa

  • Aceptar todas las realidades que se presenten, como son y no idealizadas, para lo que plantea una segunda ecuación en la que integra el “dolor psicológico” que deviene de los fracasos y de los momentos en los que se ve herido el ego por habernos equivocado en algún asunto, pero que en realidad son la materia prima idónea para reflexionar, aprender y progresar en la vida:

dolor + reflexión = progreso

En este punto ya podemos asumir la “realidad verdadera” (no como “una interpretación de la realidad”, ni como “lo que yo quisiera que fuera la realidad”), conocemos nuestros sueños y definimos nuestras metas en el camino que hemos elegido transcurrir; además, estamos dispuestos a trascender el dolor tras las caídas y cavilamos sobre lo experimentado para evitar caer en errores similares, en las circunstancias similares que se presenten en el futuro.

Con este punto de partida, Ray Dalio plantea entonces, cinco pasos que afirma que son útiles para seguirlos en todo proceso de la vida para alcanzar el éxito porque uno se dispone para dar cauce al proceso evolutivo, en donde hay que “adaptarse o morir”.

Los 5 pasos al éxito:

  1. Definir los objetivos e ir tras ellos.
  2. Prever los problemas que habrá más adelante y no tolerarlos.
  3. Diagnosticar detenidamente los problemas para conocerlos desde la raíz para, en algún momento, tener la capacidad de evadirlos.
  4. Diseñar el plan para quitar los problemas de en medio, de enfrentarlos, trascenderlos, teniendo en cuenta que el binomio riesgo-recompensa irán siempre de la mano (y si incrementa un factor, también lo hará el otro).
  5. Ejecutar el plan y esforzarse para progresar hacia la meta trazada.

Al atravesar por este proceso con arrojo y habiendo sumado un sinfín de experiencias vamos haciéndonos de un bagaje que nos fortalece para enfrentar mejor las circunstancias similares futuras. Habremos evolucionado.

El proceso de ser arquitectos de nuestro propio destino

Thomas Alva Edison, el inventor de la bombilla dijo, “Nuestra mayor debilidad radica en renunciar. La forma más segura de tener éxito es siempre intentarlo una vez más”. Y en este sentido, Ray Dalio señala dos puntos de inflexión en donde podría estar la trampa de dejar las cosas por la paz, de no intentar de nuevo alcanzar el éxito y es  mediante las dos barreras para la consecución de metas que considera son las más significativas: el ego y los puntos ciegos.

El ego, porque el cerebro no es objetivo para detectar y reconocer las debilidades propias. De hecho, llegamos a reaccionar ante los errores o las críticas como si se tratasen de ataques, cuando lo más sensato sería ser humildes y considerarlos como una oportunidad para ver la realidad, para vernos, y para aprender de nuestras deficiencias, modificarnos y enriquecernos. Negarse a hacerlo puede construir la siguiente piedra a superar en nuestro camino.

Los puntos ciegos son naturales en el ser humano: no somos capaces de ver todo, no sabemos todo, ni somos buenos para todo, de modo que podemos abrirnos a conocer lo que otros han hecho para alcanzar sus metas, no para imitarlos, sino para enriquecer nuestra perspectiva y, por ende, desarrollar una mejor capacidad para tomar cada vez mejores decisiones que nos lleven al éxito (a lo que cada uno consideremos como tal).

Decididamente, en el proceso de enfocarnos en alcanzar nuestras metas, la selección de nuestros pensamientos (positivos o negativos) y la disposición que tengamos para perseguir y alcanzar nuestros sueños es clave para tener si no “una vida extraordinaria”, como dice Dalio, sí una gran vida, porque entonces nos habremos convertido en los “arquitectos de nuestro propio destino”, como decía Einstein, pero de una manera más consciente.

Fuente:

Ray Dalio. (2017). Principles: Life and Work. USA: Avid Reader Press / Simon & Schuster.

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